Desafío 2014 acabado

Como os dije en anteriores entradas, este año hacíamos de nuevo El Desafío 2014. Una prueba motociclística de aventura, orientación y turisteo muy entretenida. Si además añadimos a esta afirmación que sus organizadores son el Moto Club Moteros Gaditanos ni os cuento… Un aderezo de lo más sorprendente en todos los sentidos.

Os animo a participar, ya en la edición del año que viene, claro, pues es algo harto recomendable.

Este año el ayuntamiento de Prado del Rey (Cádiz), situado al borde de la Sierra de Grazalema, se ha volcado considerablemente con la organización de la prueba. Cedió instalaciones, como el auditorium, y adecuó aparcamientos y calles para que los más de 400 participantes de la prueba nos sintiéramos como en casa. Actuaciones de un ayuntamiento que, en este caso, se ha volcado para que su pueblo acoja a unos seres montados en máquinas de hierro y consuman alegremente por su villa. Amén de conocer un pueblo precioso que tenía encantos culinarios dignos de reseñar. Esto, queridos lectores, es digno de elogiar. Mirar por el bien del comercio del pueblo y señalar un poco más, de manera muy positiva, a su pueblo en el mapa y la mente de todos los participantes.

Tras el briefing ofrecido durante la tarde del viernes, se procedió al tapeo y cerveceo respectivo por los bares del pueblo. Muchos se lo habían currado, y sabedores de la llegada de tanto motero, se apresuraron en hacer menús y degustaciones dignas de un gran recibimiento.

Charlas con uno, con otro, con el señor presidente de MC Moteros Gaditanos. Un tío amable, gracioso y sincero. Ya nos adelantó algo para la prueba del año que viene, y las ideas que tiene… Gustan. Ya veremos cómo cuajan todo eso, pues esta gente no deja de superarse año tras año.

Tras un buen repaso de viandas, nos fuimos al hotel, situado en la carretera hacia El Bosque, para descansar y poder afrontar la prueba con algunas horas de sueño a las espaldas. La recogida del roadbook empezaba a las 06:30 de la mañana. Sí, a esto uno ha de gustarle para levantarse a semejante hora. El amigo Manuel y yo nos plantamos allí pasados unos minutos nada más, y aquello ya estaba lleno de gente deseosa de empezar la prueba.

Nuestra intención, tras recoger el roadbook, era pasar por el fotocall y a continuación tomar un café en un bar y leer en cristiano todo lo que el documento principal de la prueba nos ofrecía. Así, tras las fotos pertinentes, nos dirigimos a desayunar media tostada con café mientras organizábamos en nuestro particular roadbook casero las indicaciones de la prueba.

Todo el mundo iba bien pertrechado. Roadbooks con luz, caseros, comprados a la industria especializada… Nosotros somos así. Nada de nada. Una carpeta con unos cuantos folios donde íbamos a apuntar las indicaciones del roadbook de la organización. Una simple carpeta A5 con sus gomillas bastaba. Encajada en la pantalla de la GS de Manuel se encontraba semejante invento. Allí se transcribían los kilómetros parciales que teníamos que realizar y la indicación para qué carretera coger, con su nomenclatura y todo…

Mientras tomábamos el desayuno 1, realizamos una buena tirada de kilómetros en el roadbook. En el desayuno número 2 o en la comida ya terminaríamos lo que nos quedaba.

Ya solo quedaba empezar. Así que nos montamos en las motos y a disfrutar. Y tanto que lo hicimos.

Este año completamos todas las pistas y controles. Llegamos a Córdoba, punto de finalización a las 22:00 horas del sábado. Tiempo suficiente para alojarnos, ducharnos y cenar en condiciones.

En próximas entradas os contaré con detalle, sí, y puede que con algún vídeo, los tramos que fuimos haciendo durante todo El Desafío.

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