Pasada fail

Vacaciones 2019. De Monforte de Lemos a Campo de Caso. Capítulo 3

Hoy era un día importante en nuestras vacaciones moteras. Hoy se presumía una gran ruta, pues entrábamos de lleno en Asturias. Realmente así lo era, aunque jornadas posteriores también estuvieron a la altura sin lugar a dudas. Por cierto, si quieres seguir la serie de este viaje, deberías empezar aquí.

El planning de hoy era el siguiente: acercarnos a Arriondas todo lo posible y conseguir alojamiento cerca, pues al día siguiente teníamos previsto realizar el Descenso del Sella.

Después de dejar el hotel en Monforte y hacernos una foto de rigor, empezamos a alejarnos del pueblo camino de A Fonsagrada. El TomTom nos hizo una pequeña jugarreta que supimos solucionar fácilmente. Y es que planificar las rutas al milímetro desde el dispositivo no es fácil. Sí lo es con un ordenador. Incluso su aplicación para smartphones es buena, muy buena. El caso es que el día anterior, a ciertas horas y en una pantalla de móvil no daban muchas ganas de planificar nada, así que le hice caso a la opción de “ruta con curvas” y tiramos “p’alante”.

Foto de rigor antes de salir en Monforte de Lemos

Nada más empezar nos hizo tomar un desvío y coger una carretera que para la moto de José y mía, ambas trail, era una auténtica delicia. Una carretera de cuarto orden, mal asfalto, con paisajes que apuntaban alto, muy estrecha y rodeada de vegetación, de esa que inunda la carretera. Una especie de paraíso trail que tuvimos que dejar porque Isa y su Kawasaki no aguantaban tanto traqueteo.

Y como sé que me está leyendo: ¡ISA, CÓMPRATE UNA TRAIL!

Carretera que cogimos “por error” a la salida de Monforte de Lemos. Una delicia… para las motos trail, claro.

No tuvimos más remedio que deshacer lo andado a los pocos kilómetros. En este caso pusimos el Google Maps en los móviles de Isa y José y salimos por carretera nacional con asfalto magnífico y curvas por doquier.

Poco a poco nos fuimos adentrando por carreteras más pequeñas dirección A Fonsagrada. Tras una parada técnica con coca-cola cero, algún pastelito del supermercado de enfrente y poner, por primera vez en funcionamiento los intercomunicadores para ir hablando los 4 a la vez, proseguimos el camino.

Una vez que entramos en Asturias el paisaje y las carreteras empezaron a cambiar considerablemente. Por este motivo es por lo que este día estaba marcado como día importante. Subimos un puerto de montaña y las curvas empezaban a ser una delicia. Sobre los intercomunicadores no parábamos de alucinar con los paisajes y el estado de la carretera. Pueblo tras pueblo, curva tras curva… y llegamos a una parada obligatoria: Grandas de Salime.

En este pueblo asturiano vive Roberto Naveiras, gurú de Viajoenmoto.com, un podcast de viajes en motocicleta que, día a día, gana más adeptos. Su nivel de ejecución sobre el micrófono es excelente, a la par de los grandes profesionales. Sus primeros puestos en los ránkings de podcast en categoría de viajes y motor así lo corroboran. Podéis seguirlo en plataforma como iTunes, iVoox, Spreaker…

Antes de iniciar el viaje propuse a Roberto una visita a los estudios centrales de Viajoenmoto. Sin embargo, las fechas eran complicadas, pues Grandas se encontraba en sus fiestas mayores, y Roberto, como buen grandalés, estaría a pleno rendimiento en ellas. Y así fue. Una vez que llegamos al pueblo vimos que estaba completamente imbuido en sus fiestas. No sé si fueron los cabezudos o la gente alrededor de los bares. Pero que se lo estaban pasando “pipa” era indudable. A pesar de la advertencia, allí nos plantamos a ver si podíamos, al menos, conocernos y saludarnos.

Dando un paseo por el pueblo escucho gaitas… Igual eran Os Pampirolos de Roberto, me dije. Y efectivamente, allí estaba ataviado con su gaita y sus compañeros. Me llamó la atención el virtuosismo con el que tocaba y sostenía un megunje de final feliz. Finalmente nos conocimos, intercambiamos unas palabras y lo dejé actuar y disfrutar como merecía, tanto a él, como de sus fiestas mayores. Ya habrá otra ocasión para debatir tranquilamente. Aquí resalto las “disculpas” innecesarias que me dio a través de Instagram:

Y tanto que tenías tarea, Roberto. Tocar la gaita con destreza y espirituoso en mano es de un virtuosismo humilde.

Grandas nos encantó. Y sus viandas también. Comimos de lujo en un restaurante que no recuerdo el nombre. Tampoco hace falta, creo que había pocos. De todas formas, quedamos encantados del lugar.

Una vez en marcha, el viaje proseguía, salimos a buscar las curvas de “tacto aterciopelado” que Roberto siempre nos cuenta en sus programas. Y allí que las encontramos. Al poco de salir de Grandas las curvas empezaron a tomar un cariz digno de ser grabado. De hecho, creo que fue lo único que grabamos en todo el viaje, y mereció mucho la pena. La acepción “aterciopelada” a esas curvas es muy correcta, pero a veces se queda incluso corta. Una delicia de trazado combinado con unos paisajes exquisitos. El embalse de Grandas en todo su esplendor hacía de fondo paisajístico y una hora donde el tráfico escaseaba (después de comer pocos se ponen al volante, la verdad) era el momento propicio para sacar fotos del lugar y hacer algún vídeo con alguna que otra pasada motera. Haz clic en las imágenes para verlas como corresponden.

Pasada por curva de José por Grandas de Salime.
Pasada por curva de Marcos por Grandas de Salime. Como veis, técnica ninguna, pero estilo… De eso íbamos sobrados.

Y con el siguiente vídeo nos estuvimos riendo una barbaridad. Estuvimos más de media hora parados haciendo fotos, y nadie pasó por aquellos parajes. Ni un solo coche. Bueno, pues fue la hora de grabarnos haciendo las pasadas que habéis visto y… Mirad lo que ocurrió. Ni queriendo se sincroniza tan bien.

FAIL en toda regla. Podría ser el making of…

Después del deleite personal y aumentar nuestro ego motero con estas pasadas por curva y su perpetuidad en la red, proseguimos camino y nos adentramos en todo el oeste de Asturias. Como puse más arriba, la idea era acercarnos a Arriondas, aunque no encontrábamos hotel cercano. El Descenso Internacional del Sella se celebraba ese fin de semana, por lo que conseguir alojamiento se antojaba complicado. Esto hizo que buscáramos en los alrededores de Arriondas. Y tan alrededores. Tanto que nos alejamos unos 60 km y una hora y cuarto de distancia. El lugar elegido fue Campo de Caso.

El camino hasta Caso o Campo de Caso fue excepcional. Si quitamos un tramo de autovía que tuvimos que tomar a la altura de Oviedo-Langreo. Tan solo tuvimos que hacer un par de paradas pues Silvia se puso algo indispuesta. Normal, el primer día, prácticamente, de moto y le metemos 11 horas por curvas sin parar. Menos mal que las paradas adecuadas y el refrigerio todo lo cura y seguimos el viaje.

El final de la jornada nos brindó un exquisito puerto con unas curvas y un paisaje también alucinantes: el puerto de Tarna, cuya carretera discurre cercana al río Nalón. Pero el destino nos deparaba una sorpresa… Google Maps nos la jugaba, pero bien. Yo no disponía en mi GPS de la dirección exacta del hotel que habíamos reservado, por lo que teníamos que guiarnos por el móvil de José o Isa.

Y allí que llegamos a Caso. Encaramos la calle principal y, de repente, el teléfono nos indica que giremos a la izquierda. Por más que mirábamos, no veíamos una “calle” por la que girar. Tan solo se veía un pequeño y estrecho camino que subía de forma estrepitosa hacia arriba. Sin asfaltar. Bueno, no era un camino de tierra, pero tampoco era asfalto. Era piedra. Concretamente esto:

Camino que nos indicaba Google Maps

Bueno, si dice que es por ahí. Habrá que tirar por ahí. Craso error. De ahí, para arriba, todos los caminos eran exactamente iguales o peores. Giros tortuosos, en pendiente, resbaladizos, con gravilla, arena… Lo pasamos realmente mal. Y Google Maps nos seguía indicando que había que seguir subiendo… Ya olía a embrague cosa mala. José estuvo a punto de perder pie en una de las paradas. Casi un desastre.

Tras una investigación que realizamos andando (Google Maps nos indicaba ahora bajar por un camino aún peor), y tras consultar a una señora del visillo que se asomaba, asombrada, que allí hubieran llegado tres motos, nos damos cuenta que Google Maps nos la ha colado. Tan solo había que seguir un poco más por la calle principal, subir otra con pendiente aceptable y allí estaba el hotel. Este día importante en las vacaciones moteras podría haberse “empañado” por este detalle, pero es que lo pasamos tan bien y los paisajes fueron tan espectaculares… A ver, ampliad las fotos y disfrutad. La de nuestros caretos no es necesario, que se va a notar el fotochó.

Quitando este percance, nos duchamos y fuimos a cenar a prácticamente el único restaurante que había abierto. Dimos cuenta de unas hamburguesas de buey que supieron a gloria. Hamburguesas y unas buenas cervezas, claro. Después de más de 11 horas en la moto estaban más que justificadas.

Después de una dura jornada de unas 11 horas encima de la moto. Extasiados de curvas y paisajes… Estas cervezas supieron a gloria

día importante vacaciones moteras

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Comments

  1. La churricarretera que buscaste no era apta para mí Lilu ni mi pompis y la foto nada que ver con la realidad del camino de cabras que intentaste meterme.
    Estos Reyes pido otra moto y así no tendré excusa para hacer el cafre con vosotros☺️, pero Lilu se queda conmigo.

  2. Todavía me estoy preguntando cómo conseguí que la moto no cayera al suelo…
    En verdad, el momento de llegar al hotel fue bastante intenso, creo que por eso disfrútamos tanto la cena!
    jajaja
    Buena crónica sobrino!

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