Picos de Europa 2012. Día 5.

El día amaneció como de costumbre. Quizá algo mejor.

Desayuno típico, afanando las porciones de mantequilla de los demás inquilinos para darle buen uso en nuestros paladares… Magdalenas que se convierten en viandas para el camino, despedida a la regente del hostal… Y en marcha.

A pesar del mejor día que se avecinaba, el sentimiento de pena se adueñó de nosotros. La noche anterior habíamos decidido irnos de vuelta para el sur… Aunque eso sí, lo haríamos en dos jornadas para disfrutar en condiciones de la ruta.

Y así hicimos. Nuestra intención era parar en Ávila, preciosa y majestuosa ciudad. Al día siguiente nuestra intención era irnos por el valle del Jerte hasta Sevilla. Queríamos hacer un tramo de una carretera muy chula que Manuel ya había catado en años anteriores…

Ponemos rumbo para Fuente Dé, pues quisimos intentar montarnos en el teleférico. Avanzamos por esas preciosas carreteras y vamos superando pueblos… Esto es un goce. El sentimiento de pena de que esto se acaba se multiplica exponencialmente cuando vas cogiendo curva a curva… Pero bueno, todavía quedaban dos días y esperábamos tener suerte con el teleférico.

A medida que vamos acercándonos a Fuente Dé el día aparecía cada vez más abierto. La pena se convierte en alegría cuando finalmente llegamos y nos encontramos con un día espectacular. Alucinante. Precioso. Se ve toda la montaña desde la estación del teleférico… Desde allí arriba tiene que ser ya la leche… Nos acercamos a la taquilla y encima no hay gente. Bueno, sí, pero muy poca. Casi nada comparado con el día anterior. Y todo despejado. Los que conocéis aquello sabéis que ir al teleférico de Fuente Dé y que encima te haga un buen día es casi milagroso…

Pagamos en taquilla y hacemos una minicola para esperar nuestro turno. Pasa un primer grupo y los siguientes somos nosotros. Cojo la cámara preparada para hacer fotos y subimos… La llegada arriba es alucinante. Qué paisajes. Nosotros, que somos ratas sureñas que vemos un repecho de cuarta categoría en ciclismo y ya estamos flipando, encontrarnos en aquel paraje es simplemente celestial. No era nuestro entorno, y se notaba en nuestras sonrientes y perplejas caras.

En la cima damos una vuelta por allí hasta donde podíamos. Allí la gente iba preparada para hacer senderismo en unas rutas que hay allí programadas… Deben de ser la leche. Nosotros nos conformamos con limpiar los pulmones en semejante paraje dando una vuelta a la estación que hay en la cima. La cámara echaba humo del uso que le daba. Lo malo era que el sol nos daba de pleno, por lo que habría que tratarlas con photoshop más adelante… No hay problema.

La bajada sí la grabamos en vídeo. El teleférico va más rápido de lo que uno piensa… Y nosotros nos damos cuenta cuando nos cruzamos con la cabina que va hacia arriba cuando nosotros estábamos bajando… Ufff, cómo va eso…

Y algo curioso que nos pasó en bastantes ocasiones durante el viaje… Es bajarnos del teleférico y ver unas colas en las taquillas alucinantes… Estaba claro: habíamos puesto aquello de moda. Jejejeje. Entrábamos en un establecimiento… Vacío. Salíamos, se llenaba…

Nos vestimos de torero de nuevo y avanzamos para salir del Parque Nacional de los Picos de Europa…

Antes de marcharnos de la Vega de Liébana decidimos parar en Potes para comprar algunas cosillas: regalos, pegatinas de la zona… Y patearnos el pueblo, que es precioso. Allí decidimos comprar pan, y nos dejamos guiar por un cartel cutre pintado a mano en un callejón del medievo (o casi). El cartel decía: Pan —> Y allí que fuimos. Compramos una barra nada más. Debí haber tenido más visión, sobre todo empresarial, y haberme llevado a ese señor mayor que hacía el pan en su pequeño horno para el sur, montar una panadería en Sevilla y forrarnos los dos. Ha sido el mejor pan que me he comido nunca. Qué cosa más rica. Aquello estaba para chillarle, cantarle y lo que él quisiera. Y mira que el pan es algo sencillo y hasta pobre, si cabe. Pero es que nos estamos acostumbrando mal a las piezas de pan que se venden en los supermercados, donde la masa es… No sé. De todo menos masa de pan. Sí, últimamente compramos pan recién hecho de baja calidad. Pero recién hecho, eso sí.

Avanzamos y seguimos disfrutando del curveo. ¡Cómo voy a echar esto de menos!

Llegamos a Aguilar de Campoo. Debemos buscar dos sitios: uno para comprar viandas y otro más tranquilo para comérnoslas.

Así, llegamos a un lugar enorme donde creo que venden viandas. Efectivamente, lo hacen, pero al por mayor… Jeje. No es un supermercado. Es un mayorista de alimentación (embutidos). Damos media vuelta y buscamos un establecimiento más adecuado. Lo encontramos… Entramos y empezamos a aprovisionarnos de comida. Incluído un melón, que estaba por allí y tenía buena pinta.

Buscamos un lugar donde darnos un festín. Y encontramos un parque que rodea al Pisuerga, con césped, poca gente (hora de comer y calor) y muy propicio para sentarnos y disfrutar del festín culinario.

Como de costumbre me despeloto: me pongo mis calzonas, unas chanclas y el traje de la moto fuera completamente. La comodidad ante todo, oiga. Marca de la casa.

El paladar se deleitó con unos bocadillos muy merecidos, y como os dije antes, elevados a un máximo nivel gracias al pan que compramos en Potes. Y para no emborronar el día, el melón también estaba bueno. No exquisito, pero muy bueno.

Terminamos de zampar, me visto de romano, pues Manuel ya lo estaba, y nos ponemos rumbo a Palencia.

A medida que vamos bajando, nos damos cuenta que las carreteras se van volviendo más rectas. Y el paisaje más llano. ¡Coño, nos hemos metido en una autopista! Manda cojones. Muy, muy aburrido. En este trayecto se te pasan cosas por la cabeza como lo que aquí narra Roberto Naveiras en su blog (por cierto, muy recomendable… Tanto o igual como sus podcasts). Me hizo mucha gracia cuando leí su artículo… Sí, también se me han pasado por la cabeza las “maletas voladoras” y demás curiosidades…

Pero bueno, sigamos. Sí, eso, seguimos y es lo mismo, todo muy aburrido y aderezado con mucha calor. Esa magnífica temperatura que se disfruta en los Picos de Europa durante el verano ha desaparecido. De repente el calor sofocante se adueña de nosotros que, junto a la aburrida autopista, hacen de este día la nombrada “peor ruta del viaje con diferencia”. Más incluso que en la ida, pues ahí íbamos cargados de ganas mientras ahora las ganas se disipan poco a poco por lo cercano del final.

Bordeamos Palencia y enfilamos camino por una nacional que va justamente paralela a la autovía. Bueno, nuestro gozo en un pozo. Sabíamos de este paralelismo entre estas dos vías. El problema fue que pensábamos que la nacional sería mucho más divertida… Nada más lejos de la realidad. Cuando he dicho paralelas y paralelismo es que eran eso: paralelas e igual de aburridas. Y nosotro hicimos de lelos y nos metimos en una nacional completamente recta que iba pegadita a la autopista… Eso sí, viendo cómo todos los demás vehículos habían decidido coger esta vía de dos carriles en detrimento de la nacional. Y viendo cómo iban más rápidos que nosotros… Hemos hecho el capullo, sí, pero para que no se note en demasía, decidimos no volver a la autopista. Por orgullo. Jeje.

Volvemos a meternos por la autopista, ya obligados, dirección Valladolid. Allí debíamos bordearla para ir dirección Madrid. Si antes nos quejábamos de la nacional, ahora iba a ser mucho peor. Decidimos evitar ir por Tordesillas y Medina del Campo, para evitar hacer tantos kilómetros por autovía. Casi todo el mundo hace lo mismo, cogiendo la N-601… ¡Qué infierno de nacional! Todo recto, con algunos radares. Muchísimo tráfico, tanto turismos como camiones… Aquí el cansancio, bajar a la recta meseta, el calor y esa nacional de los cojones (no la cojáis nunca; recordad N-601) nos pudo de verdad. Bajamos bastantes puntos en nuestra moral y en el nivel de cansancio. Cosa que se vio reflejada en el siguiente repostaje. Nuestras caras nos delataban.

Cuando llegamos al desvío de Ávila, ya mejoramos el ánimo. Pero solo por el hecho de llegar.

Arribamos a esta preciosa ciudad. Pongo el Tomtom para que nos lleve al Hotel que teníamos reservado y allí que llegamos.

Dejamos las motos en una plaza cercana al hotel, que curiosamente está en la misma muralla que rodea a la ciudad. Total, que tenemos el centro cerca. Soltamos bártulos, ducha, nos ponemos algo cómodo y nos vamos a dar una vuelta por Ávila. A beber sus buenos vinos y sus buenas tapas…

El paseo nocturno por la ciudad es alucinante. Es precioso. Aquí vendré con Natalia, sin duda. Y lo haré por dos motivos: uno, para ver su graduación como Policía Nacional (¡¡vamos con esas oposiciones!!); y la otra de turismo. Es una ciudad preciosa, medieval, donde perderse andando es una delicia. Restaurantes variados, de gusto exquisito, lugares de buen comercio y bebercio. Grandes caldos hay por la zona.

La muralla es simplemente espectacular.

Después de bajar las exquisitas tapas con el paseo y perdiéndonos por la ciudad, nos vamos al hotel a descansar. A pesar de ser un día duro, con un buen final gracias a la belleza de Ávila, debemos descansar y en el ambiente se masca la tragedia: esto se acaba.

Nuestra inteción era levantarnos temprano para ir a algún bar abulense a desayunar, recoger los bártulos y tirar por un apoteósico final que Manuel había preparado: la carretera de Ávila a Arenas de San Pedro. De allí cruzaríamos toda la comarca del Jerte, con parada incluida para unos botellines y un bañito en esas estupendas piscinas naturales que hay por la zona, para luego pillar la A-66 y llegar a Sevilla. ¿Dónde comer? Ya veríamos.

Vamos con las fotos:

Magnífico día en Fuente Dé.
Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Aquí el vídeo de la subida:
[youtube=http://youtu.be/oh6-t372erk]

Desde el Teleferico:
Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Ya arriba…
Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Aquí está er tío…
Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

VIsta de la estación superior bajando desde el Teleférico:
Click on image to enlarge.

Cuando bajamos nos fuimos a Potes de turisteo…
Click on image to enlarge.

Y nos encontramos con unos abueletes aburridos tocando una gaita y viendo al personal que paseaba por la calle…
[youtube=http://youtu.be/1VI37j3MyJU]

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

En Ávila por la noche. Después de cenar un buen paseo:
Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

Click on image to enlarge.

A la mañana siguiente, después del desayuno, y desde un mirador.
Click on image to enlarge.

About the author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.