Picos de Europa 2012. Día 1

Día 1. Sevilla – Medina de Pomar (Burgos)

Ya tengo todo preparado, las maletas, el casco con el intercomunicador, la bolsa sobredepósito con la cartera, móvil y cosas esenciales… Y el calor. Son las 5:20 de la mañana, hemos quedado en Las Cuartillas y ya hace calor. Objetivo salir de Andalucía lo antes posible.

A las 5:35 llego al punto de encuentro. Cinco minutos tarde perdonables. Al llegar está Mambrú aumentando la presión de los neumáticos para adecuarlo a la carga de la moto. Hago lo mismo. Seguidamente ajustamos la suspensión.

Hacemos un par de fotos, nos preguntamos si hemos dormido y la próxima parada es para desayunar donde nos pille y el reloj del estómago mande.

Y el estómago tuvo mala elección, porque al parar nos clavan 4’50€ por un desayuno de café más tostada con jamón serrano, aceite y tomate. A cada uno. Ya les vale.

Seguimos rumbo por la A-66. El objetivo es tirar por autovía y ganar algo de tiempo. La idea principal es como ir a Barcelona desde Sevilla pero tirando por La Coruña… Me explico: en lugar de ir todo el trayecto por autovía hacia Medina de Pomar, decidimos tirar por la Sierra de Francia, para ver aquellos parajes que merecen, y mucho, la pena. Una vez allí, retomamos la autovía para ir hacia Salamanca-Valladolid y Burgos.

La primera jornada es una paliza de más de 12 horas, pues llegamos a Medina a las 8 de la tarde.
En la Sierra de Francia coincidimos con un motero y su chica a lomos de una BMW F800GS preciosa. El motero, encima, también está de ruteo veraniego y es de Écija. Es buen tío. Nos hacemos unas fotos y se interesa por el club ACDM. Nos comenta que en breve se pasará por allí y se presentará.

El trayecto por autovía un auténtico infierno, mucho calor, insoportable a veces. A medida que vamos avanzando vemos que el calor sigue, no se va… Pero esto qué es, nos preguntamos. Y nosotros mismos nos contestamos: la asquerosa ola de calor que está asolando a toda la Península. O sea, que durante casi todo el trayecto los termómetros no bajan de los 37 grados. Un infierno. Solo cuando llegamos a Burgos y empezamos a subir el puerto que nos deja en Medina de Pomar el calor se viene un poco abajo… Pero solo un poco. Mambrú se ha traido su chaqueta Dainese de verano total. Yo tengo una igual, pero prefiero no llevarla y utilizar el traje tricapa… No es suficiente la ventilación que este lleva, por lo que, al menos, en esta jornada, mi compañero va más fresquito que yo.

Como anécdota empezamos un poco a flipar con el precio del carburante. La semana anterior estuve de vacaciones en Roma, por lo que estaba completamente ajeno a la subida que el Gobierno había previsto en impuestos para hacer el agosto en las operaciones salida y retorno de las vacaciones de los pobres automovilistas. La cosa no bajaba de 1’5 euros. Es más, 1’56 era la media… Bufff.

Una vez que llegamos a Medina, Morgan nos recoge, nos deja en el hostal, nos duchamos y nos disponemos a ir a tapear, perdón, allí se dice ir de “pinchos”.

Tomamos unos caldos agradables, seguimos de pinchos, más caldos y más pinchos. Para hacer la digestión Morgan nos enseña Medina de Pomar… Sus recovecos, partes más importantes… Precioso.

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