Pirineos 2013. Día 5. Rumbo a Carcassone

Hoy teníamos pensado empezar nuestra incursión a Carcassone. Al menos acercarnos. Pero decidimos hacerlo paseándonos por una parte importante que nos quedaba de los Pirineos españoles.

He de advertir que este día prácticamente no hicimos fotos. Solo me dio tiempo a hacer algún que otro vídeo. Eso sí, no me ha dado tiempo a editarlos y habrá que esperar.

Así, desde Bagnères-de-Luchon ponemos rumbo a Viella y cruzar parte del Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de San Mauricio. La carretera empieza como los Pirineos solo saben mostrar. No, no lo voy a decir otra vez. Ya no es redundancia, es pesadez…

La nacional N141 dará paso a la N230 a través de la localidad de Bossot. Esta nacional (N230) empezó a resultar algo aburrida, y lenta… Las pequeñas localidades empezaban a sucederse con demasiada frecuencia, había mucho tráfico por la zona y estábamos a las puertas de un fin de semana en agosto en zona turística…

Una vez en Viella cogemos la C-28 que nos llevará a la estación de Baqueira Beret. Tras unos kilómetros aburridos, empezamos una jornada que Pablo calificó como la mejor. Realmente la ruta que nos encontramos fueron de vicio. Paisajes magníficos y una carretera de primera. Cuando os ponga el vídeo lo veréis.

Seguimos hacia el Puerto de la Bonaigua… Realmente esta zona no tiene nada que envidiar a los pirineos franceses… Bajando el puerto nos encontramos con varios equinos por la carretera… Uno de ellos nos cortó el tráfico de mala manera. Esto es mío, pensó. A mi me dio tiempo a pasar, pero Pablo, que me seguía, tuvo que esperar a que al equino le diera la realísima gana de salir de la carretera.

Pablo se animó bastante por esta zona. El paraje y la carretera lo merecía, sin duda. Su encuentro con el caballo, y tener que apretar el puño para poder recuperar el tiempo perdido y, así, cogerme por el camino, hizo que cuando me rebasó siguiera a un ritmo infernal. Y es que como os he dicho aquí disfrutó de lo lindo…

A partir de ahí rumbo a Sort por la C-13. Nacional rápida, sin complicaciones, pero con parajes espectaculares. Allí decidimos parar y comer en un bar que nos puso una aceptable pitanza. Bien de precio y calidad.

Tras un par de horas perdidas en la comida, decidimos poner rumbo a La Seu d’Urgell por la N-260. Aquí, a pesar de la comida y la hora (alrededor de las 4 de la tarde) disfrutamos como enanos. Carretera de montaña bien asfaltada y sin a penas tráfico. A rodar…

En La Seu no sabemos si continuar hacia Andorra y pasar de nuevo a Francia o continuar hacia Puigcerdá. Finalmente decidimos lo segundo, por lo que tenemos la oportunidad de pasar al lado francés de nuevo a través de la localidad de Llívia. No vamos bien de tiempo. Se nos hace tarde y debemos adentrarnos todo lo posible en Francia dirección Carcassone. Así podríamos visitar la ciudad medieval al día siguiente, sin demasiados esfuerzos…

Para ello continuamos por la carretera D118 que se convirtió en una auténtica sorpresa para nosotros. Carretera con gravilla, rota, estrecha, pero completamente ratonera y divertida, sin tráfico…

Cerca de la localidad de Axat encontramos un cámping que no se iba a parecer de ninguna manera a lo que habíamos visto hasta ahora. Tenía absolutamente de todo: piscina, restaurante, tienda, discoteca, grupos de animación… Un centro de ocio en medio de los Pirineos y con toda la naturaleza a tu disposición. Mon Dieu!

Una vez hecho el check-in con cierta dificultad, pues allí nadie sabía español y el inglés lo chapurreaban muy, muy mal, nos alojamos en una parcela justo al lado del río que atraviesa el camping. Somos el centro de atención para la muchedumbre que allí se congregaba, pues estaba claro que aquello era un camping para quedarse varios días, y no “de paso”. Las instalaciones eran geniales.

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Pablo y su moto en el camping cerca de Axat. Detrás una familia preparando una barbacoa…

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Zona de barbacoa, merendero y el río al fondo…

Una vez que montamos las tiendas, empezamos con los preparativos de la cena. Al lado del río hay unos merenderos magníficos, y allí se iba a producir una gran cena. Queso francés exquisito y una hogaza de pan de más de medio kilo, entre otras viandas… Es lo que se llama “placeres de la vida”.

Mientras preparábamos la cena, nos dimos cuenta que justo al lado del río también había otra parcela con una moto. Era un scooter, una Honda SilverWing de 600cc con matrícula holandesa. Su conductor se llamaba Josh, y tenía la friolera de 72 años. Nos comentó que estaba haciendo una ruta enorme por toda Europa, después de Francia iba a los Alpes para pasar a Italia, y entre el 15 y 20 de septiembre llegar a casa de nuevo. No era la primera vez que salía de viaje en moto. Anteriormente tuvo una BMW R1150GS con la que recorrió toda Europa (incluida España) y parte de Rusia, Cabo Norte… Un viajero u overlander con mayúsculas. Tuvimos una buena charla con él. Una pena que no pudiéramos quedarnos más tiempo en el camping, pues habría sido magnífico poder haber debatido más tiempo con este personaje que con 72 estaba más fresco que una lechuga. Esa noche terminamos la cena a la vera de un río. Tuvimos una charla estupenda… No a la luz de las estrellas, pero sí con la banda sonora de unos truenos que nos alertaban del acercamiento de una tormenta. Dicho y hecho, una vez que nos metimos en las tiendas a dormir empezó a llover… Así acabó el día, soñando con llegar a esos 72 años de Josh y poder hacer un viaje similar al suyo… Es lo que se llama: pura envidia.

Al día siguiente, destino Carcassonne, la ciudad medieval del estado francés de Languedoc-Roussillon.

Aquí el mapa de la jornada de hoy:

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Y el link:

http://goo.gl/vvzfFc

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