Vacaciones 2019. Picos de Europa. Capítulo 5

Hoy también era una jornada marcada a fuego en el calendario. Hoy hacíamos la mítica ruta en los Picos de Europa. Era uno de nuestros objetivos en las Vacaciones 2019. Después de una jornada magnífica realizando el Descenso del Sella, tocaba este Capítulo 5 calificado como “día de moto”, señalado para saborear paisajes espectaculares, curvas por doquier, el Puerto de San Glorio, Potes…

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Una vez que salimos de Cangas de Onís, nos adentramos en el Desfiladero de los Beyos. En un principio no sabíamos si la carretera iba a estar abierta, pues un desbordamiento del río inutilizó la carretera meses antes. La suerte estuvo de nuestro lado, pues el día de la salida en Sevilla nos encontramos con un amigo que nos advirtió que estaba abierto, pues acababa de llegar de su viaje por la zona.

Y no defraudó. Pasear por esa carretera sinuosa siendo flanqueado por grandes paredes de piedras que se alzan sobre ti fue maravilloso.

A ver… El vídeo no está editado ni nada. Pero bueno, podréis ver los paisajes y la carretera…
Y aquí la segunda parte…

Proseguimos dirección Oseja de Sajambre con la idea de llegar a Riaño. La carretera seguí sinuosa, estupenda, como habíamos esperado. Picos de Europa no defrauda. Una vez llegados al embalse la carretera mejora considerablemente. Allí podemos ver el antiguo pueblo de Riaño y el nuevo, moderno y elegante.

Aquí el paso por Riaño…

El tiempo avanzaba implacable, y con él la temperatura subía. Sabíamos que hoy tocaba calor, pero no tanto. Esto nos obligó a realizar alguna parada más de la cuenta. Y así optamos por parar en una parada de bus y cobijarnos en su marquesina. Allí degustamos unas latas fresquitas de refresco que ayudaron a Silvia a encontrarse mejor. La vuelta a la jornada intensa de moto y las altas temperaturas no le vinieron bien. Eso sí, la parada fue el santo remedio, pues no tuvo más “recaídas” a lo largo de todo el día.

Proseguimos el camino y al cabo de un rato coronamos el Puerto de San Glorio. Imponente, con unas vistas magníficas en cada curva.

El puerto de San Glorio.

Nuestro siguiente destino era Potes, una de las ciudades más importantes de los Picos de Europa. Ya era hora de comer, por lo que hicimos allí el avituallamiento. Atestado de motos, Potes es un pueblo en el que apetece dar un paseo. Sin embargo, ya que todos lo conocíamos, y debido, sobre todo, al calor reinante, decidimos darle más importancia a tomar unas buenas viandas que patear algo que ya conocíamos. Después de aparcar las motos convenientemente, entramos en un gastro bar y comimos estupendamente. Después de unos merecidos y necesarios cafés ponemos rumbo de nuevo para salir al nuevo destino.

Comiendo en Potes. Las tartas exquisitas…
Ya en el Hotel Spa Reserva del Saja. No sé qué ocurría con las vacas, porque evitábamos las de verdad, mientras las de pego eran protagonistas de nuestras fotos.

Para ello enfilamos el Desfiladero de la Hermida, aunque nos topamos con muchos coches y vamos prácticamente en caravana. Esto hizo que nos centráramos muchísimo en el paisaje. Decir que es una maravilla es quedarse corto. Imponentes paredes de piedra maciza que parecía que se iban a caer encima tuya. Magnífico.

Esta fue la ruta de hoy:

Una vez que salimos del desfiladero ponemos rumbo al hotel. La siguiente localidad que cruzamos fue Panes, situada muy cerca de la frontera de Cantabria. La ruta simplemente espectacular. Una carretera, la CA-885, CA-181 hasta Puentenansa y de postre la CA-182 que bajaba a Saja por un valle precioso. Antes de llegar a esta localidad encontramos el hotel spa Reserva del Saja que fue el lugar elegido para alojarnos cómodamente.

Una vez descansados y duchados procedimos a dar un pequeño paseo para encontrar un restaurante. Tras varios intentos dimos con uno donde catamos grandes manjares, entre ellos un plato con quesos de la zona que supo a gloria. Hacía fresco, de hecho, íbamos con “la rebequita” puesta del “porsiacaso”.

Como dato curioso, nos encontramos varias veces a una pareja de chicas que tenían un par de perros a los que trataban como si fueran sus hijos. No es broma. El amor a los animales elevado a la enésima potencia. O si me permitís la intromisión, el amor a los animales malentendido. Una distopía de la relación ser humano-animal que llevaba a estas chicas a hablarle a los perros como si tuvieran una licenciatura. Tras estas escenas, algunos de la expedición del Motofamily sospechábamos que realmente esta doble pareja de dos chicas y dos perros dormían en un “ménage à quatre” harto extraño. Excluyendo la zoofilia, no penséis mal. Eran todo amor, la verdad. Pero demasiado.

En el próximo capítulo llegamos a Bilbao. Una jornada de turisteo magnífica.

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Comments

  1. Los vídeos ya muestran lo que dices de la ruta. Tus indicaciones vienen muy bien para los moteros que vayan por la zona… A ver si yo… Nunca se sabe!

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